lunes 21 de septiembre de 2009

    Los problemas del viejo golpismo

    Por Luis Bruschtein

    América latina necesita la derrota del golpe hondureño para desalentar cualquier ilusión de regresar a una práctica que asoló la región durante décadas. Necesitaba el regreso de Manuel Zelaya, tanto como los hondureños mismos. Por eso la decisión comprometida de Lula, acompañado por el gobierno argentino y los de la mayoría de la región. Si se aceptaba la permanencia de Micheletti hasta las próximas elecciones, aunque sólo fueran unos pocos días, se habría legitimado el golpismo al darle un triunfo.

    Aunque civil, Roberto Micheletti es un golpista latinoamericano clásico: gorila, anticomunista y proclive a la hegemonía de Washington en la región. Da la impresión de que los paralelismos llegan hasta allí. Porque Zelaya no es la víctima típica del golpismo sino que se trata de un hombre que llegó desde la derecha y en la marcha fue virando tibiamente hacia la izquierda.

    Otra diferencia importante fue la reacción de los gobiernos latinoamericanos reunidos en la Unasur. La mayoría de las veces, las víctimas de los golpes eran la mancha blanca en el mapa, rodeados de regímenes protofascistas que inmediatamente reconocían al nuevo gobierno de facto. Esta vez dieron su respaldo al mandatario depuesto.

    En ese marco, el elemento más diferenciador ha sido por un lado Brasil y por el otro Washington. En el caso de Brasil, durante las largas décadas de golpes militares, ese país no tenía prácticamente incidencia en la región. Esta vez, Lula decidió un protagonismo muy activo por la restauración democrática. Es evidente que una vez que Brasil optó por la integración, su peso se hace sentir y un síntoma muy claro es que Zelaya eligió su embajada.

    Que se haya refugiado en la Embajada de Brasil, que desde allí haya realizado declaraciones y hasta actos políticos son hechos que reniegan de la explicación del canciller Celso Amorim de que Brasil “sólo le abrió la puerta”. Zelaya no se hubiera movido sin tener la seguridad de que sería recibido y Brasil tampoco hubiera asumido ese protagonismo sin sondear antes a Washington. Y hasta es probable que esos antecedentes hayan sido los que convencieron al depuesto mandatario hondureño de regresar y resignar la seguridad del exilio.

    Los golpistas siempre habían actuado con el respaldo de la Casa Blanca y de los demás gobiernos de la región. Esta vez, el rol de Obama ha sido diferente, a pesar de lo cual fue criticado. Sobre estas reacciones hizo una ironía: “Antes criticaban a Estados Unidos porque intervenía en la región y ahora me piden que intervenga”.

    Lo decía por los que le reclamaban una acción más decidida. Lo cierto es que su posición desconcertó al golpista Micheletti que ahora reclama “respeto a la soberanía de Honduras”. La estrategia para el golpe siguió el viejo molde y una de las acciones previas había sido armar un lobby en el Congreso norteamericano. Varios senadores republicanos, encabezados por Jim DeMint, de Carolina del Sur, a los que se sumó el lobby de los cubanos de Miami, hicieron presión sobre el Departamento de Estado. Su factor de negociación sobre Hillary Clinton fue el bloqueo de la designación del nuevo encargado para América latina, Arturo Valenzuela, y la del nuevo embajador en Brasil, Tom Shannon. Tanto Valenzuela como Shannon, los dos operadores clave de la política de Obama para la región, todavía no han podido asumir porque DeMint los tiene frenados.

    No hay ninguna garantía de que el consenso democrático en América latina sea eterno, y mucho menos la posición de Washington. En cambio, el protagonismo de Brasil en estas situaciones ya es algo irreversible y aunque ahora coincide con la corriente mayoritaria, tampoco hay garantías de que suceda lo mismo en el futuro.

    Estas coincidencias demuestran que se trata de un momento histórico especial en el continente. Pero el golpe de Micheletti demostró también que en todas estas sociedades sigue palpitando la tentación del golpismo frente a los procesos de cambio.

    Fuente:Pagina12

    Zelaya sorprendió con su vuelta

    Manuel Zelaya volvió a Honduras. De manera clandestina y en horas de la madrugada, el presidente constitucional burló los controles, regresó a Tegucigalpa y habló refugiado desde la embajada de Brasil. “He vuelto por la voluntad del pueblo para construir la democracia”, aseguró. “Que todos los hondureños vengan para aquí a protegernos, a evitar cualquier malentendido”, lanzó enseguida. De inmediato, miles de hondureños se movilizaron y coparon los alrededores de la sede diplomática. “Sí se pudo, sí se pudo”, empezó a corear la multitud. “A partir de ahora nadie nos vuelve a sacar de aquí: patria, restitución o muerte”, clamó el mandatario. Rápido, helicópteros del gobierno de facto comenzaron a surcar el cielo para supervisar los movimientos en la embajada mientras el despliegue policial crecía por las calles de la capital y voceros golpistas, a pesar de los hechos, seguían negando que el presidente constitucional se encontrase en el país.

    Pero Zelaya, de camisa blanca, pantalón negro y sombrero de ala ancha, ya estaba adentro. “He venido a dialogar de frente; abriremos contactos con diferentes organizaciones de la sociedad para que la paz y la tranquilidad vuelvan a Honduras”, anunció, tras lo cual aseguró que buscará entablar negociaciones cuanto antes. Su apuesta, para ello, es traer al secretario general de la OEA de inmediato sobre el terreno. “Mañana (por hoy) el secretario general José Miguel Insulza está aquí. Me ha dicho que se quería venir hoy mismo, pero llega mañana”, afirmó. Sin embargo, la dictadura decretó un toque de queda desde las 16 hora local de ayer hasta la madrugada de hoy para desmovilizar a los manifestantes y por la noche anunció el cierre de los aeropuertos. Lejos de mostrarse dispuesto a la negociación, el régimen le pidió a la embajada de Brasil que lo entregue. “Hago un llamado al gobierno de Brasil a que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya entregándolo a las autoridades competentes de Honduras”, señaló Micheletti en un mensaje leído en la Casa Presidencial.

    Sin precisar cómo había entrado en su país, Zelaya aseguró que hizo “mil proezas” y un periplo de unas 15 horas para ingresar en territorio hondureño. “Se tuvieron que realizar diferentes movimientos en varios países, se tuvo que cambiar de transportes, hacer planificaciones para poder evadir retenes militares, postas policiales y los círculos de control que existen”, precisó el hondureño. “El presidente Zelaya atravesó montañas y ríos para llegar a estar junto a su pueblo”, detalló su canciller, Patricia Rodas.

    Sobre la llegada a la embajada brasileña en Tegucigalpa, Celso Amorim, canciller brasileño, fue el encargado de brindar los detalles. “Una hora antes de la llegada de Zelaya, una diputada hondureña llamó a la Embajada de Brasil en Honduras diciendo que la esposa del presidente, Xiomara Castro, quería hablar con el encargado de Negocios en nuestra sede diplomática para pedir si Zelaya podía refugiarse allí”, precisó el canciller desde la sede de la ONU en Nueva York. Amorim explicó entonces que, en ese momento, el diplomático Francisco Catunda se comunicó con Itamaraty y él mismo, previa consulta con Lula, dio la luz verde. Aún más, Amorim aseguró que en la reunión que mantendrán en los próximos días Lula y el presidente estadounidense Barack Obama en el marco de la ONU, el asunto será abordado (ver aparte).

    La postura de Estados Unidos, primero, fue cautelosa. “Instamos a que las partes hagan un ejercicio de prudencia y eviten cualquier acción que pueda derivar en un brote de violencia”, señaló Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado. No obstante, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, definió más tarde una posición y afirmó que la vuelta de Zelaya “era una oportunidad para terminar con la crisis”. “Ahora que el presidente Zelaya ha regresado sería oportuno devolverlo a su puesto bajo las condiciones apropiadas, seguir adelante con las elecciones previstas para noviembre, contar con una transición pacífica de la autoridad presidencial y llevar de nuevo a Honduras al orden constitucional y democrático”, señaló Clinton desde la sede de la ONU en Nueva York.

    Zelaya afirmó, en declaraciones a la prensa, que todas las acusaciones que se vertieron en su contra desde el golpe de Estado eran “calumnias y difamaciones sin ninguna clase de fundamento”, y dejó en claro que no teme afrontar posibles procesos en su contra. “No tengo ningún temor a la Justicia. Estoy preparado para responder de forma honesta a cualquier cuestionamiento”, sostuvo. “Nunca he violado ninguna ley, nunca he cometido ninguna falta”, insistió el presidente constitucional hondureño, quien ayer tuvo reuniones con ministros y líderes de la resistencia al golpe.

    El mandatario depuesto ya había intentado volver a Honduras en al menos dos ocasiones: el 5 de julio pasado, vía aérea, y el 24 de julio, vía terrestre a la altura del paso fronterizo de Las Manos. Ayer, cuando comenzaron a circular los rumores acerca de su vuelta, las principales figuras del gobierno de facto optaron por negar los hechos. “Zelaya está tranquilo en una suite de un hotel de Nicaragua”, había dicho el dictador Micheletti cuando faltaban sólo minutos para que Zelaya empezara a hacer declaraciones desde la embajada brasileña. “Son mentiras, no está aquí”, agregaba, a su turno, el coronel golpista Ramiro Archaga, vocero del ejército.

    Los hechos devorarían sus palabras. Juan Barahona, dirigente sindical del Frente de Resistencia Popular, afirmó que con Zelaya en Honduras, la dictadura no resistiría ni 24 horas. Se iniciaba un nuevo capítulo.

    Fuente:Pagina12

    Impuestazo tecno, con problemas "de diseño"

    El aumento de impuestos a los aparatos electrónicos que propone el oficialismo, también conocido como "impuestazo tecnológico", sufrió un revés en el Congreso que demorará su tratamiento. Si se aprueba, sin embargo, aumentará considerablemente los precios a los consumidores de los productos tecnológicos.

    El proyecto de ley que impulsa el kirchnerismo modifica el artículo 70 de la Ley de Impuestos Internos para aumentar el IVA del 10,5 al 21 por ciento para los productos electrónicos que no sean fabricados en Tierra del Fuego, tanto importados como nacionales. La medida podría ser compensada más adelante con una baja impositiva para los aparatos fabricados en la provincia austral, y se estima que aumentará la recaudación en 3.000 millones de pesos.

    La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto el 6 de agosto pasado, con 136 votos a favor y 61 en contra. Al llegar al Senado, los legisladores encontraron una irregularidad: a pedido del diputado santafesino Gustavo Marconato (PJ), se había modificado el artículo que regulaba los aires acondicionados para proteger a los de "hasta seis toneladas", mientras que en el proyecto original estaban exentos del aumento los acondicionadores de hasta 6.000 frigorías.

    Según un correo electrónico anónimo recibido por legisladores opositores, ese la modificación "hace es que un negocio de aproximadamente 30 millones de dólares sea monopolizado por BGH, la empresa que fogonea de varias formas este cambio". La asociación de empresas fueguinas, Afart, desmintió esa versión y negó que el proyecto beneficie a una sola compañía.

    El proyecto volverá ahora a la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, y todo indica que será modificado, por lo que deberá volver a tratarse en Diputados. Además de los aires acondicionados, algunos legisladores quieren cobrar impuestos también a las computadoras portátiles. Las notebooks y netbooks estaban incluídas en el proyecto original, pero luego quedaron exentas porque afectaba a los fabricantes y ensambladores de la provincia de Santa Fe.

    Los productos que quedarían afectados por el aumento de impuestos serían computadoras de escritorio (PCs), heladeras y congeladores, microondas, televisores, cámaras de fotos y video, y celulares, entre otros. Según la consultora Prince and Cooke, los vendedores estiman que el precio de estos aparatos aumentaría entre un 30 y un 37 por ciento.
    Fuente:Perfil

    Mauricio Macri criticó al socialismo y a la izquierda porque decidieron acompañar proyectos oficiales

    Mauricio Macri, jefe de Gobierno porteño, criticó en la noche del lunes a los partidos de izquierda y en particular al socialismo por acompañar proyectos oficiales, sobre todo la Ley de Medios impulsada por el Poder Ejecutivo que obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados la semana pasada.

    El ex presidente de Boca, devenido en político, dijo: "No entiendo al socialismo y a la izquierda, que terminan votando y aceptando una ley que no se revisó, cuando durante la campaña en la Ciudad se llenaron la boca hablando mal del Gobierno".

    Además, fustigó al peronismo porque "dio quórum y aprobó leyes que deben ser revisadas con más tiempo y en más comisiones". "Hay una extraña disociación esquizofrénica y un sometimiento de una parte del poder político, sobre todo del PJ y de algunos partidos de izquierda, cuando la gente dijo que no quieren seguir con esta gente", opinó, para luego agregar: "Siguen votando leyes que van en contra de la opinión de la mayoría".

    Ante esto, indicó que "soy optimista de la maduración de la sociedad argentina desde el 2001. La gente ya sabe lo que quiere, ya no se 'come de la demagogia' (...) La gente dice que podemos revisar la ley de radiodifusión, pero hagámoslo en un tiempo razonable, debatiendo, escuchando a todos, porque esto va a cambiar nuestros usos y costumbres de nuestra democracia y nuestra libertad de exprersión por décadas".

    Por último, tras acusar al Gobierno de atropellar y maltratar a la sociedad, reclamó que el país tome una senda diferente a la actual y deje de alinearse con el caudillo caribeño Hugo Chávez, con el boliviano Morales y el ecuatoriano Correa, para seguir los pasos de Chile y Brasil.
    Fuente:Infobae

    Lejos de K, Binner le pega al Lole: "El que pactó fue él"

    El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, respondió las declaraciones del senador nacional Carlos Reutemann, quien dijo que el socialista es el “verdadero aliado de Néstor Kichner” tras el apoyo de los diputados del PS a la Ley de Medios, y aseguró que “nosotros creemos en los valores y no votamos incondicionalmente al menemismo y al kirchnerismo y un día nos dimos cuenta con la 125 (de retenciones a la exportación de cereales) que no nos convenía a nuestros negocios personales”.

    Binner señaló que no le sorprendió la crítica del ex piloto de Fórmula 1 y productor agropecuario porque “el que vivió haciendo acuerdos fue él” y citó los convenios que firmó con el gobierno nacional de Carlos Menem cuando era gobernador de Santa Fe que posibilitó la baja de salarios de los trabajadores y los haberes de los jubilados. “Esos acuerdos de Reutemann los detestamos”, dijo en diálogo con Radio 2.

    “Hablar de pactos es hablar de situaciones ocultas y extrañas y nosotros nunca pactamos en contra de la ciudadanía”, agregó el socialista, quien afirmó además que “no nos extraña que el señor Reutemann acuse porque es su defensa a lo que él ya pactó”.

    Binner agregó como ejemplo de esos acuerdos el que calificó como contrarios a los intereses de los santafesinos, sobre la cesión de fondos de la Caja de Jubilación provincial a la ANSeS que “le significaron a Santa Fe el año pasado una pérdida de 2140 millones de pesos”. “Son proyectos que el señor Reutemann firmó con su puño y letra”, señaló.

    Más temprano, el ministro de Gobierno provincial, Antonio Bonfatti, había rechazado cualquier posibilidad de construcción política con el kirchnerismo y dijo que "hay cero posibilidad" de que Binner integre una fórmula presidencial con el santacruceño.
    Fuente:criticadigital

    La Ley de Medios ingresó al Senado para su debate en dos comisiones

    “El proyecto está por llegar” fue la frase más repetida en la tarde de ayer por los hombres del oficialismo en el Senado. La demora no pasó desapercibida para los legisladores de la oposición. “Ojo, no sea que el proyecto no llega porque se está reformulando la redacción de lo votado en el recinto”, deslizó con suspicacia el radical mendocino Ernesto Sanz.

    Finalmente el proyecto ingresó a la Mesa de Entradas de la Cámara alta pasados cinco minutos de las siete de la tarde. Más allá de las chicanas, el kirchnerismo ratificó su voluntad de discutir la nueva ley de medios en dos comisiones.

    Como presidente provisional del cuerpo, José Pampuro la remitió a las comisiones de Presupuesto y de Comunicación, que en la Cámara alta también tiene competencia en Libertad de Expresión. Comunicación, presidida por el jujeño Guillermo Jenefes, será cabecera del plenario. Para ratificar esa decisión, el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, propondrá en la reunión de Labor Parlamentaria –que integran los titulares de las 22 bancadas que tiene el Senado– que la última palabra la tenga el plenario de senadores. Es decir, la sesión del miércoles. A diferencia de Labor Parlamentaria, donde es clara minoría, en la sesión el kirchnerismo tiene una cómoda mayoría para imponer su criterio.

    En diálogo con este diario, Sanz aseguró que “el giro a dos o a cinco comisiones no modifica los tiempos del proyecto ya que se funcionará en plenario. El gesto conlleva una decisión política: abrir o no el debate. El kirchnerismo quiere discutirlo solamente en dos comisiones porque de esa manera le será más fácil aprobar el proyecto sin modificar ni una coma”. Esto pasa mientras la medida sigue siendo objeto de un amplio debate mediático.

    La intención del oficialismo es convertir en ley la iniciativa el próximo 7 de octubre. Pichetto defendió esa fecha aunque ese día al frente de la sesión estará el vicepresidente Julio Cobos. “No especulo con eso”, dijo el rionegrino. La mención del kirchnerista intentaba desacreditar a quienes sugirieron que el oficialismo no remitía el proyecto después de su sanción en Diputados para dejar a Cobos al margen de la decisión de la cantidad de comisiones competentes en el tema.

    Lo real es que hasta última hora de ayer el texto estuvo siendo revisado por el secretario parlamentario de la Cámara baja y por el titular del cuerpo, el jujeño Eduardo Fellner. Uno de los inconvenientes con el que se enfrentaron fue la gran cantidad de citas a pie de página que tiene el proyecto remitido por la Rosada. Los más memoriosos recordaron que solamente el Código Civil tiene menciones al pie. Lo real es que muchos de los cambios introducidos por el oficialismo para conseguir el voto de sus bloques aliados se dieron de patadas con citas pensadas más bien para conformar a la academia que al realismo de la política.

    Hablando de ese realismo, Sanz no se mostró muy entusiasta por los resultados que podría tener su diálogo con el socialista Rubén Giustiniani para sumarlo a la oposición en el rechazo al proyecto. Tan sólo coincidirían en la negativa al artículo 161. Uno de los puntos centrales de la iniciativa, que da un año de plazo a quienes tengan más licencias que las permitidas por la norma para desprenderse de ellas. A pesar de los pocos legisladores del oficialismo que ayer estuvieron en el cuerpo, varios de ellos no ocultaron su malestar por ese punto. Con relación al artículo 161, Sanz confió a este diario que el radicalismo propondrá que el texto define una fecha de tres años.

    Otra crítica en la que podrían coincidir los opositores es la composición y las competencias del órgano de aplicación de la ley de medios. Casi todas ellas cuestionan la mayoría del oficialismo en ese cuerpo. El radicalismo anunció una estrategia diferente a la impulsada por el bloque de la UCR en Diputados. En el Senado los radicales no piensan eludir el debate ni retirarse del recinto a la hora de la votación. De hecho, en la mañana de hoy, antes del encuentro de Labor Parlamentaria, todas las bancadas opositores intentarán unificar sus críticas y hasta la elaboración de un listado de invitados a participar en el plenario de comisiones.

    LA OPOSICIÓN YA HABLA DE CAMBIAR LA LEY. Diputados del PRO y del justicialismo disidente presentaron ayer un proyecto alternativo de ley de medios con el objetivo de forzar su análisis luego del recambio legislativo de diciembre próximo. Entre otros puntos, la medida propone:

    • Crear la agencia federal de medios y libertad de prensa con carácter de entidad estatal (no gubernamental) descentralizada y autárquica.

    • No más de una radio y un canal de TV (abierta o por cable) por cada localidad.

    • El plazo de adecuación de licencias sea su fecha de vencimiento a los efectos de respetar los derechos adquiridos.

    • Las telefónicas no podrán transmitir contenidos propios.

    GIUSTINIANI: "NO CANJEAMOS VOTOS". El senador socialista Rubén Giustiniani ratificó ayer que, al igual que sus pares en Diputados, votará a favor de la ley de medios impulsada por el kirchnerismo. El santafesino desmintió que el apoyo forme parte de algún intercambio de favores con el oficialismo. “Nunca el socialismo canjeó un voto ni sus posiciones por ninguna otra cosa”, afirmó en declaraciones radiales.

    Giustiniani destacó que el voto de los legisladores de su fuerza “no es una decisión personal”. El santafesino, presidente nacional del PS, recordó que el partido había resuelto apoyar la ley en general y cuestionar en particular algunos aspectos.

    Entre ellos el artículo 161, que establece el plazo de un año para que los propietarios de licencias excesivas se desprendan de ellas. En ese punto, Giustiniani adelantó que votará en contra.

    Ese artículo es, precisamente, uno de los puntos centrales de la nueva ley de medios. Un punto que incluso encuentra resistencias dentro de la bancada mayoritaria. El socialista también presentará objeciones al capítulo en el que se define la integración del órgano de aplicación.

    A la hora de explicar el cambio de posición del PS, que en un principio había asegurado que se opondría al proyecto, el senador dijo que luego “del anuncio del Gobierno, que quitaba la cuestión de las telefónicas, que para nosotros era inaceptable, el partido resolvió apoyar”. Esa definición lo enfrentó con sus ex aliados electorales de la Coalición Cívica y la UCR.
    Fuente:Criticadigital

    jueves 17 de septiembre de 2009

    “El gobierno más fascista en años”

    “Está cada vez más claro que este gobierno lo que hace es llevarse por delante a todo el mundo y ser el más fascista que hemos tenido en años”, arremetió el mandatario porteño Mauricio Macri un día después de que la Cámara de Diputados aprobara por un amplio margen el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. En el mismo sentido se manifestó el senador y titular de la Unión Cívica Radical, Gerardo Morales, que sostuvo que este avance “demuestra que el Poder Ejecutivo quiere asegurarse el control de los medios a partir de enero del 2011, porque Néstor Kirchner quiere volver a ser presidente, se quiere quedar por 40 años”. La titular del GEN, Margarita Stolbizer, se diferenció del resto de los legisladores que no acompañaron la iniciativa: criticó el proyecto, pero dijo que le hubiera gustado “que la oposición hubiera estado ayer sentada discutiendo artículo por artículo”.

    Macri aprovechó el marco del encuentro de la Fundación Libertad y FAES, del ex presidente español José María Aznar (ver página 6) para cargar contra el proyecto que obtuvo media sanción en la madrugada de ayer: “Es un retroceso institucional más de los que acostumbra el kirchnerismo”, aseguró. “Estamos mirando con atención lo que van a hacer los senadores y esperemos que no nos defrauden –siguió–, que realmente pongan un freno a este avasallamiento de la libertad de expresión, al pluralismo y a este gobierno fascista que se lleva por delante a todo el mundo.”

    El líder del PRO anticipó que “hay que ir pensando en cambiar esta ley con la nueva composición que va a tener el Congreso a partir del 10 de diciembre” y se quejó de que “nunca hubo diálogo entre el oficialismo y la oposición, nunca hubo realmente vocación para el diálogo. Piensan cosas perversas las 24 horas del día”, concluyó.

    El titular de la UCR, Gerardo Morales, coincidió en las críticas. Dijo que Néstor Kirchner “quiere volver al poder y quedarse 40 años” y fue duro con los socialistas, socios de su partido en el Acuerdo Cívico y Social y otros diputados del centroizquierda que apoyaron la iniciativa. “No entiendo cómo algunos sectores progresistas terminan haciéndole el juego a esta situación que sostiene un gran debate ideológico. La UCR es un partido socialdemócrata y progresista, liberal en el sentido que ha nacido en la lucha por las libertades, en los antípodas de ideología de los fundamentos que pretende el poder K”, dijo Morales en lo que fue también una respuesta a los reproches que a su vez recibió su partido por parte de los socialistas.

    De hecho, Stolbizer, líder del GEN y aliada de la UCR y la Coalición Cívica en el Acuerdo Cívico y Social, reconoció que “la ley tiene algunos contenidos que producen avance respecto de lo que hay”, pero aseguró que “se ha desvirtuado eso con el tratamiento que el Gobierno le ha dado”. “Los artículos de esa norma tienen errores y trampas múltiples. Lo que había que hacer era desnudar esa discusión. No sé si la estrategia de retirarse fue buena. Me hubiera gustado que la oposición hubiera estado ayer sentada discutiendo artículo por artículo”, señaló diferenciándose del radicalismo y la CC.

    El diputado electo por el movimiento Encuentro, Martín Sabbatella, celebró, en cambio, que se haya aprobado la iniciativa en la Cámara baja y aseguró que el centroizquierda votó “con coherencia”: “Se produjeron muy buenas noticias. La primera, y más importante, es que se haya aprobado en diputados el proyecto de ley de medios y también que el centroizquierda haya votado con coherencia, unida y a favor, luego de aportar las principales modificaciones al proyecto oficial”, dijo el ex intendente de Morón.

    Por su parte, el presidente de la bancada kirchnerista en la Cámara baja, Agustín Rossi, festejo la media sanción de una medida que “es profundamente antimonopólica, propicia una mayor cantidad de voces y que esas voces tengan la misma potencia, una sociedad más democrática con una mayor cantidad de opciones” y advirtió que a la oposición “no le va a resultar tan fácil poder anular o modificar” la ley luego del recambio parlamentario del 10 de diciembre, ya que “todo el arco político” que votó a favor de la iniciativa “seguirá siendo mayoría”.

    Fuente:Pagina12

     

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